Clima (carta a mi amigo Blumenthal)

Al comenzar esta nota son las 21:36 en la pantalla (Canal 2, Red Guaraní, el canal de la familia) y 12 grados de temperatura. La noticia acaba de decir que en Francia robaron al futbolista Catebeke. Llueve desde ayer, casi sin parar; no grande, pero persistente. El canal funciona en uno de los viejos galpones de lo que fue la frábrica Textilia, sobre General Santos, y en el piso superior donde está una larga serie de mesas de trabajo de los diversos productores, hay unas cuantas goteras.

Me recuerda a doña Ángela, una mujer madre, una flaca muy morena que vivía en casuchas, madre de tres garotas y vivía en casuchas de alquiler en Ki’indy. Una noche el novio de una de las chicas tuvo que quedar a dormir porque llovía mucho, ya era tarde. Ña Ángela cedió su cama al huésped y ella improvisó una cama en el piso (la casita era de una sola pieza de 4×3, más o menos). El techo a teja vana (sin tejuelas debajo, mucho menos cielo raso) tenía goteras no de esas que le pones un recipiente y las gotas en fila caen directo en él, sino son goteras múltiples que, según la intensidad de la lluvia, caen regadas como perdigones de escopeta. Evidentemente las camas estaban fuera del alcance de las goteras.

Pero al arreciar la lluvia, comienza a escucharse un pot… pot… pot continuo y molestoso, porque se había tapado con la carpeta de plástico sobre su frazada, porque el clima estaba fresco. Arrastró su improvisada cama huyendo de la gotera, pero ésta la perseguía por toda la pieza y ella se arrastraba de un lugar a otro con poco éxito. En el último intento, una de las gotas le cayó justo en el ojo, y montó en cólera pero se reprimió hasta la mañana siguiente cuando por fin el inoportuno novio se fue. Entonces espetó sapos y culebras a la hija, pues por su culpa y calentura ella se pasó casi toda la noche gateando por la pieza y la falta de buen descanso añadió mais molho de pimenta a sus nervios.

   Señor Blu, esto no ha sido muy edificante, pero un buen pretexto para saludarte y tratar de compartir contigo un momento de buen humor, y de paso contarte que estamos a punto de recibir nuestro segundo título de abuelos. Rosana bagaça (?) de cana está por parir en cualquier momento una menina. Meu Deus. Misericórdia. Eu ainda nâo sou idoso pra a minha filha me fazer avô mais uma vez.

Esta entrada fue publicada en (Julio) Flor de Relatos. Guarda el enlace permanente.